OPINIÓN

De quién se habla, con quién se habla

11/11/2022

Ben Gurion le dijo un día a Martin Buber: “Profesor Buber, ¿cómo es que usted cree en Dios?”. Buber respondió: “Si se tratase de un Dios de quien podemos hablar, yo tampoco creería; como se trata de un Dios al que podemos hablar, creo”. Esta diferencia es la que existe entre ideología y fe.

Nunca a la fe se llega por inercia, siempre es por opción. Es verdad que uno puede ser iniciado en una creencia desde la infancia, pero, si vive algunos años, llegará un momento en que la pregunta por Dios o no-Dios se hará inevitable y, por tanto, también, la respuesta. Yo soy uno de los que fueron bautizados antes de tener uso de razón, pero sigo cristiano habiendo hecho uso de la razón, es decir, haciendo pasar la fe por el turno del planteamiento, la duda, la crisis, y la decisión. Y porque me confieso creyente, me considero un sujeto de riesgo, dado que la fe es una cuestión de confianza, y toda fianza conlleva una aventura.

Tiene semejanza con el enamoramiento y hacer vida con la persona amada. Son experiencias que unen al cincuenta por ciento riesgo y encanto. Sin embargo, y confirmado por la experiencia, es tanto el encanto, que el riesgo se vive en un discreto y muy llevadero segundo plano.

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