OPINIÓN

Ensayando la muerte

05/07/2021

¿Se puede ensayar la propia muerte? A mí me parece haberla ensayado, por lo menos, en tres circunstancias diversas.

Una, cuando se me murió una persona especialmente querida; cuando algo de ti se te muere con la muerte de otro, cuando una porción de tu yo se te va porque tu gran amigo se te ha ido, esta porción de ti te brinda el ensayo de tu muerte entera.

Otra, cuando he tenido que dejar un proyecto ilusionante que ya se encontraba bastante avanzado, a causa de una limitación corporal sobrevenida, he sentido desde muy adentro cómo podría ser la limitación absoluta de la muerte.

Otra, cuando tu móvil se te llena de publicidad no solicitada, que promueve todos los encantos del mercado y ninguno de ellos te apetece, vas notando que otro mundo es el que rige y el tuyo va ingresando en paliativos.

¿Le dejará a uno noqueado el peso de su muerte? Los antiguos hablaron de la existencia de pesos alados – pondus in altum -, pesos que no caen y aplastan, pesos que vuelan y ascienden.

La gran cuestión no es la de morir, es la de lo que le sigue, si caída o si vuelo, si nada o si plenitud.

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