Los niños que no juegan, los universitarios que no leen, los jóvenes que cuentan batallas y los viejos que no cuentan historias, los progresistas que no evolucionan, los toros que no embisten, los críticos que no se autocritican, los profetas que se anuncian a sí mismos, los tradicionalistas que no tienen raíces, los demócratas que ignoran el bien común, los creyentes que no leen la Biblia, los sinceros que no se desnudan y los hipócritas que se maquillan, las palomas que no son sencillas y las serpientes que no envenenan, los felices que no silban, los delgados que ayunan, quienes pagan antes de repasar la cuenta, los humanos que no son libres y los libres que no se comprometen, quienes se excitan sin cuerpo y quienes desean sin sujeto, quienes pretenden decir la última palabra sin haberse enterado de la primera, quienes compran juegos a sus hijos y no juegan después con los hijos, quienes preguntan sin atender la respuesta, los funcionarios que no funcionan y quienes odian todo lo que funciona, quienes consumen sexo sin crear cariño, quienes no distinguen entre erudito y sabio, ni entre bueno y bobo, ni entre ser orgulloso y ser digno.
Los gastos de la construcción
Si una catedral gótica es una de las máximas expresiones espirituales de la época en que fueron concebidas, si en el ámbito constructivo es una de las máximas aventuras técnicas de la época en que fueron diseñadas, en el ámbito laboral es una de las máximas empresas logísticas de la época en que fueron construidas

