OPINIÓN

MIEL O HIEL

10/11/2024

Recogí de la vida a veces miel y a veces hiel. Pensaba que era la tierra que naturalmente las había producido y que yo me limitaba a recogerlas. Después he sabido que había recogido miel o hiel porque yo las había puesto. Cuando planté rosales, rosas recogí. Es admirable la capacidad del hombre: en los momentos más bajos, cuando todo a uno le va mal, cuando todas las circunstancias le son adversas, el hombre y la mujer son capaces de sacar fuerzas de flaqueza, de luchar fuerte y vencer. El humano es la especie capaz de renacer cuando todo se da por muerto, de convertir la muerte en un nacimiento, de las cenizas hacer fuego y ser feliz vertiendo lágrimas. ¡Qué maravilla es el hombre! O al menos, qué maravilla, si quiere, puede ser el hombre. Un domingo de febrero de 1994, en torno a las cinco, cinco y diez de la tarde, fui a ver a su casa de la calle Larco Herrera –me estoy refiriendo en la ciudad de Lima– una señora de un 45 años atacada por el cáncer. Aquella tarde me hizo una confesión: “Con la llegada del cáncer, han llegado a esta casa cosas muy, pero que muy buenas. Mi marido se había alejado de mí, y a raíz de esta enfermedad se ha acercado mucho a mí, la armonía se ha recompuesto, volvemos a ser matrimonio. Y yo me había alejado de Dios, y ahora lo siento muy próximo, volvemos a ser amigos”. Extraordinaria es la capacidad del hombre. De la mujer, en este caso. De tela negra es capaz de hacer bandera de victoria.

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